El aceite de ricino limpia y reduce los poros, los puntos negros y controla las bacterias de la piel. Es un aceite compuesto de ácidos grasos esenciales poliinsaturados y vitamina F (ácido linoleico, omega-6), ademád de acidos grasos monoinsaturados (acido ricinoléico) y ácidos grasos saturados (ácido steraico)
Son conocidas sus propiedades laxantes, pero no se conoce tanto que previene el crecimiento de gérmenes, de ahí que sirva para problemas cutáneos como acné (leve)
infecciones fúngicas, inflamaciones...)
El aceite de ricino debe haber sido obtenido por presión en frío, y se caracteriza por una elevada viscosidad (es muy denso). Sirve también para desmaquillar. Ya Cleopatra en el Antiguo Egipto lo utilizaba como desmaquillante, también fortalece el cabello, las pestañas y las uñas.
Limpieza facial con aceite de ricino para pieles grasas y mixtas
1 cucharadita de aceite de ricino
1 cucharadita de aceite de pepitas de uva
Mezclar bien, masajear sobre la cara y colocar un minuto una toallita de algodón orgánico caliente (se sumerge en agua caliente y se escurre bien)sobre el rostro. Limpiar los restos de aceite con la toalla. Con un spray espolvorear agua de rosas sobre la piel, dejar secar al aire.
En pocos días veremos como nuestra piel mejora.
El aceite de pepitas de uva contiene ácido linoléico, un ácido graso poliinsaturado y aporta omega-6. Este aceite permite la recuperción de la capa lípida de la epidermis, además aporta nutrición. Previene la formación de radicales libres gracias a la vitamina E que contiene y es tolerado por las pieles acnéicas leves ya que regula la producción de sebo y es desincrustante
Limpieza facial con aceite de ricino para pieles normales y/o con arrugas
1 cucharadita de aceite de ricino
1 cucharadita de aceite de semilla de melocotón
Meclar y proceder de la misma manera que para las pieles grasas.


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